Por y para M. Benedetti.
De antemano me disculpopor lo vulgar de dirigirme a usted
en este preciso momento, y también
por el mero hecho de dirigirme a usted,
simplemente por nombrarle.
Ahora quiero hablar/hablarle
de lo que de usted proviene y forma
parte de un corazón tan pequeño
que vive de poemas de otros, de poemas
particularmente de usted.
Suyas son, de mis nociones,
la del tiempo y sus vicisitudes,
la de la patria que es tan difusa,
la del tipo de tristeza que se instala
y nos enseña a disentir.
Sin que usted se diera cuenta,
sus palabras han atado las historias
que de una u otra manera se repiten,
y admiten algunas lágrimas cuando
se revelan imposibles.
En definitiva, tengo
la esperanza de sentirme algún día
inmune a salvarme, a quedarme quieta
al borde del camino y, por cautela,
cerrar los ojos, desistir.
2009
.
1 commentarios:
Es cierto que cuanto más sabio se es, más ignorante se cree uno; cuanto más bondadoso, más se repara en el daño que se hace a otros, aunque sea por error; y cuanto más grande es un corazón, más pequeño lo cree su dueño. Hermosísmo homenaje, Aurora.
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